Tras la jornada de ayer de montaña, volvemos al entorno urbano. Matsumoto será nuestro siguiente destino, ciudad joven y dinámica nos recibirá con una sonrisa en la cara y una disculpa por las obras urbanas que puedan entorpecer nuestro caminar...
Obras aparte, hoy como primera parada del día tenemos que visitar El cuervo negro... y no, no es un barco pirata ni un restaurante donde sirvan cuervo en tempura... se llama así al castillo de Matsumoto que es uno de los únicos tres castillos de madera en Japón que se mantienen con su estructura original...
Construido entre finales del siglo XVI y principios del XVII.
Ale, vamos allá...
Aunque el castillo no se ubica sobre colina o elevación alguna ya se deja ver desde algunos cientos de metros de distancia... impresiona con sus tonos blancos y sobre todo negros (de ahí lo de "cuervo negro")
Según nos acercamos ya nos damos cuenta de que a pesar de no estar protegido por situarse sobre una colina, sus anchos fosos y el muro de piedra sobre el que se asienta le otorgan una protección suficiente... además, luego veremos que otros sistemas de defensa muy inteligentes tenía este castillo... todo a su tiempo...
Pasamos la entrada principal del recinto del castillo...
Y nos sacamos la foto de rigor para el "castlegram"...
Ahora sí, podemos acercarnos a visitar el castillo...
Nos hemos tenido que quitar los zapatos en templos y santuarios, hasta hemos cogido la sana costumbre de quitárnoslos al entrar a la habitación del hotel... lo que no nos esperábamos es que para visitar un castillo por dentro tuviéramos que hacer lo mismo... pero así es, nos dan una bolsita donde transportar nuestro calzado mientras vamos ascendiendo planta a planta del castillo...
Así, calzado en mano y pies fresquitos en contacto con la madera del piso vamos subiendo por un itinerario bien marcado...
Por el camino, en cada planta nos presentan artículos originales del castillo y también podremos ver exposiciones que tratan los sistemas de defensa que tenía el lugar, también podremos ver una exposición de armas de fuego...
En dos vitrinas tienen expuestas los dos shachihokos originales que se encontraban en lo alto del tejado del último piso del castillo, estos shachihokos son criaturas mitológicas con cabeza de tigre y cuerpo de carpa que se colocaban en dicho lugar para proteger al castillo de posibles incendios, se creía que tenían el poder de invocar agua o lluvias torrenciales en caso de incendio...
Una excepcional armadura de samurai también se muestra a nuestro paso...
Y tras ascender los seis pisos del castillo y descenderlos por otro lugar (en algunos tramos con unas escaleras bien pindias) podemos salir a visionar el castillo desde otra perspectiva... ojo, el calor aprieta... ¡medidas anti-calor en marcha!
La vista del castillo desde su parte trasera con el típico puente japones bien merecería una postal...
¿y que tiene de especial esta escuela?... pues su exterior ya nos da una pista... el edificio tiene un marcado caracter occidental, su estructura, planta, disposición de ventanas, la torre central... todo recuerda a un edificio que podría ser una escuela en Londres o en Paris en la época del periodo Meiji..
Como ya os hemos comentado Japón permaneció aislada del exterior hasta finales del siglo XIX, entonces esa apertura provocó también una corriente filo-occidental que provocó que muchos aspectos de la vida diaria japonesa (vestimenta, comida, edificios,...) se vieran muy influenciados por las costumbres occidentales...
Así esta escuela siguió paradigmas de edificios occidentales con, por supuesto, elementos japoneses como la decoración del dintel de la entrada...
La escuela es visitable y, como no, tendremos que dejar nuestros viejo y achacado calzado en la entrada... en su lugar visitaremos la escuela-museo ataviados con estas preciosas zapatillas sandalias que tan bien nos quedan que te prestan...
Era habitual que en aquella época el que iba a ser el propietario del edificio se encargara el mismo de concebir la estructura del mismo y llevar a cabo su construcción... en este caso en cambio se encargó la construcción del edificio a un afamado carpintero de la ciudad.
Tateishi Seiju que así se llamaba el carpintero viajó a Tokyo y Yokohama para visitar los últimos edificios construidos allí a semejanza de los estilos occidentales... con esa idea volvió a Matsumoto a construir su escuela... la imagen la tenía pero no así los conocimientos técnicos ni los materiales constructivos que se usaban en occidente... por ello tuvo que usar la madera en toda la estructura intentado asemejarse lo máximo posible al estilo occidental que había visto en las ciudades visitadas...
La escuela tiene actualmente todas las aulas con exposiciones, murales con la relación de profesores y directores de la escuela, alguna clase está "recuperada" con los pupitres y sillas de la época (minúsculos por cierto)
Libros de texto, fotografías del alumnado...Una de las innovaciones que se adoptaron de occidente consistía en el ánimo de ofrecer educación a alumnado desfavorecido y también a aquellos que podían tener alguna discapacidad y que en el entorno educativo anterior no hubieran tenido ninguna oportunidad...
Salimos de la escuela con el ánimo elevado... y también con pena porque no me puedo llevar las preciosas sandalias de la visita...
Hemos adquirido un billete único que nos permite visitar además del castillo y de la escuela el museo de historia de Matsumoto... así que esta será la siguiente visita a realizar... ya de inicio el museo con su amplio atrio y sus diversas plantas con una espectacular cristalera en la entrada nos encandila...
Pero el interior no lo será menos, vemos una maqueta del Matsumoto antiguo... aquí es donde vemos que uno de los sistemas defensivos de que disponía el castillo era la dificultad para encontrar los diversos caminos y puentes para llegar hasta él... era normal que los ejércitos invasores intentaran acceder al castillo por el camino mas corto... el problema es que una vez superada una primera puerta o defensa tenían que buscar el siguiente acceso, para lo cual tenían que recorrer un largo camino bajo el fuego de los defensores del camino... y así consecutivamente... en los castillos occidentales también era habitual usar técnicas similares pero no de tal envergadura... en el castillo de Matsumoto resultaba del todo laberíntico conseguir llegar incluso a la explanada anterior al castillo...
Podemos revisar documentos (a modo de manga) de hace muchos años en los que se se explicaban (a modo de guía de turismo) las diferentes celebraciones y festividades de la ciudad...
El nivel de detalle de los dibujos ya nos traslada el estilo con el que el manga es en la actualidad tan conocido y valorado...
En el museo también vemos algunos ejemplos de temaris... son estas bolas hechas de hilo típicas de Matsumoto... su origen data de hace mas de 200 años y aunque en su inicio se elaboraban como juguetes para las niñas hoy, con sus llamativos diseños geométricos resultan piezas de decoración enormemente valoradas...
Para ello callejeamos valorando las diferentes opciones que tenemos por los alrededores...
Bien, ya hemos encontrado el sitio... de nuevo un pequeño local frecuentado mayoritariamente por locales...
Y aquí estamos de nuevo, degustando un sabroso ramen... ¿que hace mucho calor para comerse un ramen? ¿qué pasa, que no se come fabada en agosto?
De nuevo con un nuevo ramen degustado (el caldo estaba espectacular, me han dado ganas de llevarme un par de cucharadas en una bolsita) y ya con el estómago agradecido tenemos que ir a la siguiente visita del día... nos toca pasear bajo el incombustible sol... caminamos por las calles de Matsumoto... hemos hablado del orden y el cuidado que ponen lxs japoneses para la mayoría de cosas... pero como en todos los sitios, la norma también marca la excepción... pasamos por delante de esta tienda- desguace de bicicletas que no podría estar mas embarullado y desordenado...
Hemos visitado un castillo del siglo XVI, luego una escuela de la época meiji aperturista... continuamos con un museo de historia... ¿cómo podemos "redondear" este día y hacerlo aún mas especial y "diferente"...?
¿qué os parece visitar un museo de arte contemporaneo?
Porque sí... Matsumoto es muy conocida por su castillo, por sus altas montañas de los Alpes japoneses que se ven desde la ciudad, por sus fuentes y manantiales... pero es que aquí nació hace 97 años (ahí es nada) la artista Yayoi Kusama... hace 4 años visitamos una retrospectiva que se hizo de esta genial artista en el museo Guggenheim Bilbao y ya entonces nos encandiló con sus esculturas enormes, coloridas, de plantas, frutas, calabazas... todo con una profusión de colores y formas increíble...
Os dejamos un video de dicha exposición que tuvo lugar en la capital del mundo...
Estamos en Matsumoto, su localidad natal... ¿cómo no íbamos a visitar el museo de arte contemporaneo dedicado en gran parte a ella?
Y en su interior, la exposición "The place for my soul" que lamentablamene no podremos fotografiar...
Yayoi Kusama se encuentra presente por todo el museo, en el patio, en la fachada del edificio... y hasta en la máquina de vending del patio exterior, toda llega de topos y con su firma...
Completito el día, no nos diréis que no... aun nos queda un paseo por hacer... tenemos que conocer la calle de las ranas. Esta calle Nawate es actualmente una calle comercial con comercios, bares... la versión que mas nos gusta que explica el nombre de esta calle es la que cuenta que en su día esta calle tan cercana al río estaba llena de ranas y su croar se oía por toda la calle. Un tifón que atravesó la ciudad, al parecer, acabó con todos estos batracios y los vecinos en recuerdo de ellas decidieron poblar la calle con estatuas y figuras de ranas...
Qué visitar:
-Hay un billete combinado con el que puedes visitar los distintos sitios de interés que cuesta 2.600 yenes. Lo sacas por la web del castillo: https://www.matsumoto-castle.jp/eng y escoges el billete combo. Luego enseñas el código QR que te envíen al mail en los sitios que vayas visitar que son el propio Castillo de Matsumoto, la Antigua Escuela Kaichi, el Museo de la Ciudad de Matsumoto y el Museo de Arte donde está la exposición de Yayoi Kusama, nacida en esta ciudad.
-Pase por las calles Nakachami-dori famosa por sus casas tradicionales del período Edo con paredes blancas y negras de yeso y por la Calle Nawate-dori junto al río Metoba decorada con ranas y con tienditas.
Para comer:
-Mensho Sakura dedicado al ramen. Unos 8€. Muy rico!
-Soba Noodle and local Cuisine "Monogusa". Los fideos soba hechos con trigo sarraceno son típicos de esta zona por lo que fuimos a probarlos. Tomamos unos fríos y otros calientes. A mí me gustó y a Mikel no tanto. Unos 9€ cada bol de fideos.













































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